Hemorragia

Información del padecimiento

¿Qué es
una hemorragia?

Se denomina coagulación al proceso por el cual la sangre pierde su liquidez, tornándose similar a un gel en primera instancia y luego sólida, sin experimentar un verdadero cambio de estado.

El proceso de coagulación implica toda una serie de reacciones químicas encadenadas de tal forma que actúan como una cascada, amplificándose en cada paso: un par de moléculas iniciadoras activan un número algo mayor de otras moléculas, las que a su vez activan un número aún mayor de otras moléculas, etc.

A cada uno de estos compuestos participantes en la cascada de coagulación se les denomina “Factor” y comúnmente se lo designa por un número romano elegido de acuerdo al orden en que fueron descubiertos y algunos factores de coagulación requieren vitamina K para activarse y funcionar formando un coágulo.

Los síntomas de hemorragia pueden ser muy variados de acuerdo a de acuerdo a la velocidad con que se pierde la sangre, el volumen y la condición previa del paciente (edad, medicamentos que utiliza, enfermedades recurrentes, etc.). Pero también serán diferentes si se trata de una hemorragia interna o una hemorragia externa.

La hemorragia es la fuga de sangre fuera de su circulación normal dentro del sistema cardiovascular, provocada por la ruptura de vasos sanguíneos como venas, arterias y capilares. Es una situación que provoca una pérdida peligrosa de sangre y puede ser interna o externa.

Cuando una lesión afecta la integridad de las paredes de los vasos sanguíneos, se ponen en marcha una serie de mecanismos que tienden a limitar la pérdida de sangre. Estos mecanismos llamados de “hemostasia” comprenden la vasoconstricción local del vaso, agregación de plaquetas y la coagulación de la sangre.

Las hemorragias nasales son muy comunes, la mayoría no son molestas, pero para muchas personas es desagradable ver sangre, pues son aparatosas y causan preocupación a quien las padece.

En la mucosa de la nariz se encuentran una gran cantidad de vasos sanguíneos muy pequeños que tienen la función de calentar el aire, por difusión, que entran a nuestros pulmones y se ingurgitan (aumentan de tamaño) para lograr esta función. Estos vasos fácilmente pueden romperse  y ocasionar sangrados llamados epistaxis.

Hay dos tipos de hemorragias nasales:

Hemorragia nasal anterior: lo normal de estas hemorragias es que se den en la punta del tabique, empezando a fluir sangre por una de las fosas nasales. Estas hemorragias se pueden, en principio, controlar sin ninguna dificultad.

Hemorragia nasal posterior: se dan en la parte alta del tabique o dentro de la nariz y la sangre cae hacia la boca y garganta. Estas pueden presentar más dificultades a la hora de controlarlas.

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pregunte a su médico por esta opción, ya que se requiere receta médica para su prescripción.

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