Hipertensión arterial

Información del padecimiento

¿Qué es
la hipertensión arterial?

La presión arterial de la sangre dentro de las arterias permite que ésta circule para abastecer las necesidades de los distintos órganos del cuerpo, para que reciban oxígeno y nutrientes. La fuerza del latido cardíaco mantiene esa presión. Durante el reposo o el sueño esa presión disminuye; durante la actividad y el ejercicio sube. Si inmediatamente después de una actividad estresante, o luego de haber corrido, usted se toma la presión, sin duda alguna, sus cifras estarán elevadas, lo cual es una situación normal.

Sin embargo, cuando estas cifras se elevan de manera constante y progresiva, usted puede estar propenso a desarrollar la enfermedad la cual se caracteriza por un aumento de las cifras de presión arterial por encima de 140 mm Hg de presión alta (sistólica) y/o 90 mm Hg de presión mínima (diastólica). Los mm Hg (milímetros de mercurio) es una medida estándar que se obtiene con un esfigmomanómetro o baumanómetro que se utiliza para medir la presión arterial.

¿Quiénes tienen riesgo de padecer la enfermedad?

Todas las personas que tienen historia familiar de padre o madre hipertenso, con enfermedad cardiaca o con diabetes. Personas de más de 50 años de edad. Sobrepeso u obesidad, y especialmente obesidad central (donde la grasa se acumula sobre todo en el abdomen con medida de la cintura mayor a 102 cm en el hombre y 80 cm en la mujer), niveles elevados de colesterol y otras grasas. Malos hábitos dietéticos (consumo de mucha sal y grasas, pocas verduras y frutas). Tabaquismo, sedentarismo o escasa actividad física y excesivo consumo de alcohol, entre otros.

¿Cuáles son los signos y síntomas de hipertensión?

En la inmensa mayoría de los casos, no existe un claro signo o advertencia de estar padeciendo hipertensión, ni siquiera cuando la misma ya ha generado daño severo en algunos órganos. Por ello se la ha llamado “el asesino silencioso” y porque la gente, frecuentemente, cree que no requiere tratamiento. Si existen síntomas (inhabitual), podrían incluir: dolor de cabeza (cefaleas), dolor u opresión en el pecho, sangrado nasal, ver estrellitas y/o sentir zumbidos en el oído.

¿Qué causa la hipertensión?

En 95 de cada 100 personas, la causa no puede ser determinada y se denomina hipertensión esencial. Cuando una causa directa puede ser identificada, esta condición se describe como hipertensión secundaria. La causa conocida más frecuente de hipertensión secundaria, es la enfermedad del riñón. Otras causas muy poco frecuentes incluyen algunos tumores o enfermedades de las glándulas suprarrenales, las píldoras anticonceptivas (específicamente aquellas que contienen estrógenos) y otros medicamentos de uso común, por ejemplo los corticoides (prednisona, cortisona), los antigripales que tienen vasoconstrictores nasales (fenilefrina), las gotas nasales que también contienen esta substancia; medicamentos para disminuir el apetito y las drogas ilícitas (cocaína, anfetaminas).

A pesar de que se desconoce la causa de la hipertensión esencial; la misma ha sido ligada a ciertos factores de riesgo. La hipertensión tiende a aparecer en familias (factor hereditario) y es más probable que afecte más a los hombres que a las mujeres. La edad y la raza, también juegan un rol importante, la raza negra tiene mayor probabilidad de padecer hipertensión. A mayor edad, mayor es la frecuencia de hipertensión arterial. La hipertensión esencial está fuertemente influida por la dieta y el estilo de vida. El nexo entre hipertensión y consumo de sal es fuerte.

¿Puede curarse la hipertensión arterial?

No, no puede curarse si se trata del tipo de hipertensión esencial pero, afortunadamente, una vez diagnosticada, la hipertensión arterial esencial puede ser controlada en forma efectiva mediante un tratamiento adecuado. La normalización de la misma evita el daño de las arterias y sus consecuencias a nivel del corazón, riñón y cerebro. En el caso de la hipertensión secundaria, si se diagnostica la enfermedad que la causa, en algunos casos si pudiera haber un tratamiento curativo.

El primer paso es descubrirla, y la única manera es que usted acuda con su médico y se le revise su presión arterial periódicamente.

El tratamiento y control efectivo debe incluir, no sólo la normalización de los valores elevados de la presión, también debe tenerse en cuenta la existencia de otros factores de riesgo cardiovascular ya mencionados, como el sobrepeso u obesidad, diabetes, colesterol elevado en sangre (dislipemia), tabaquismo, excesivo consumo de alcohol y sedentarismo5. Estos deben ser tratados o eliminados con el mismo énfasis que el tratamiento de la presión elevada.

Laboratorios Sanfer

Consulte a su médico, que le indicará la mejor opción.

Laboratorios Sanfer-Hormona

cuenta con la solución para controlar este padecimiento.