Infección en piel y tejidos blandos

Información del padecimiento

¿Qué es
son las infecciones de piel y tejidos blandos?

La piel es el órgano más extenso del cuerpo humano, representa el 15% del peso corporal y cubre 1.7 m2 de superficie corporal en el adulto; “estrictamente” es una estructura trilaminal constituida por dermis, epidermis y tejido celular subcutáneo, sólo la epidermis puede tener una regeneración verdadera.

Existe un constante equilibrio entre microorganismo y huésped, de manera que la alteración de ese equilibrio puede favorecer el desarrollo de infecciones cutáneas como traumatismos accidentales o quirúrgicos, la humedad, el aumento de temperatura, heridas de la piel, quemaduras, diabetes mellitus, enfermedades hepáticas crónicas, cáncer, tratamiento inmunosupresor así como el uso de antibióticos.

Las infecciones de piel y tejidos blandos son una de las infecciones más prevalentes en la población pediátrica por su facilidad de diseminación y la frecuencia con la que los niños presentan lesiones cutáneas, aunque se pueden encontrar en todas las edades.

El Streptococcus pyogenes, pero con más frecuencia el Staphylococcus aureus y epidermidis son los microorganismos que producen infecciones en piel y tejidos blandos, hueso, articulaciones, vías respiratorias altas y bajas; además, es el responsable de la mayoría de los abscesos de contenido purulento en cualquier parte del cuerpo.

La transmisión puede ser a través de personas portadoras o infectadas con  lesiones estafilocócicas cutáneas o secretoras son muy contagiosas así mismo los objetos personales contaminados o la simple diseminación aérea.

Las infecciones de piel y tejidos blandos incluyen, impétigo, foliculitis, forunculosis,  ectima, hidrosadenitis, celulitis erisipela, Síndrome de la piel escaldada, miositis (músculo).

Ocasionan una gran variedad de infecciones supuradas que van desde enfermedades localizadas hasta invasoras.

Localizadas: impétigo, forunculosis, celulitis, hidrosadenitis y heridas infectadas entre otras.
Además de ocasionar lesiones en la piel es uno de los agentes etiológicos de la otitis media y la sinusitis.

Invasoras: septicemia, meningitis, neumonías de focos múltiples, empiemas, neumatoceles, osteomielitis, artritis séptica y otras.

Por lo regular estas lesiones las inicia el Streptococcus pyogenes y posteriormente se asocia el Staphylococcus aureus, quien toma el mando de la infección desplazando al microorganismo primario.

El Impétigo abarca el estrato córneo y un poco de epidermis. Inicialmente la lesión es vesiculosa, posteriormente pustulosa y finalmente evoluciona a costra. Es una de las infecciones cutáneas más frecuentes a cualquier edad pero en niños es más común, ya que representa cerca del 10% de todos los padecimientos cutáneos en ellos, es más frecuente en el preescolar (2-5 años de edad) que vive en climas calurosos y húmedos. Se disemina con facilidad a otra parte del cuerpo por el rascado, sobre todo cuando prevalecen el hacinamiento y una pobre higiene personal. Es característico también el antecedente de pequeñas lesiones previas de la piel, como la picadura de moscos o la excoriación que provoca una rinorrea alrededor de las fosas nasales durante el catarro, por lo que es común que las lesiones se encuentren cerca de los orificios naturales (nariz, boca u oídos).

Cuando las vesículas se convierten en pústulas y se rompen, liberan material purulento que se seca para formar costras gruesas de color miel (meliséricas). Las costras son un dato clave para hacer el diagnóstico de impétigo.

Impétigo buloso

También puede presentarse la forma bulosa de la infección pues el Staphylococcus aureus, forma ampollas, donde la piel se desprende con facilidad debido a que el Staphylococcus produce una exotoxina exfoliativa, estas ampollas al romperse liberan células inflamatorias, fibrina y Staphylococcus, para dejar una zona que parece “piel escaldada” lo que favorece una mejor diseminación de la bacteria. Actualmente la mayor parte de los casos del impétigo buloso son causados por Staphylococcus aureus.

Foliculitis

Es la infección del folículo piloso y es una de las lesiones más características del Staphylococcus aureus, se encuentra en sitios donde hay pelo como la nuca, barba, ingles y axilas. La foliculitis generalmente lesiona dermis epidermis y estrato córneo, pero si el pelo llega hasta el tejido celular subcutáneo también lo afecta. La foliculitis se caracteriza por pequeñas pápulas aplanadas y pruriginosas o pústulas amarillas localizadas en la abertura de los folículos pilosos sobre áreas como la piel cabelluda, el dorso, los brazos y las piernas. Si la pústula se rompe, puede formarse una costra. Los factores predisponentes son: clima cálido y húmedo, higiene deficiente, ropa ajustada, obstrucción de los folículos causada por cosméticos a base de aceite o por protectores solares y la exposición ocupacional a sustancias irritantes, como los aceites para freír, las grasas o los solventes.

Forunculosis

Al conjunto de folículos pilosos infectados se le llama forunculosis que es un absceso de la piel y del tejido subcutáneo. Suele aparecer alrededor de uno o varios folículos pilosos y el agente etiológico es el Staphylococcus aureus. En sus primeras etapas, los forúnculos son nódulos pequeños, firmes y dolorosos que aumentan de tamaño, se vuelven prominentes y dan a la piel un color rojo brillante. En algunos días disminuye su consistencia y aparece una pústula central. Los furúnculos aparecen principalmente en la piel que está sujeta a fricción, sudoración, como la parte posterior del cuello, los glúteos y las axilas. La obstrucción de las glándulas sebáceas o los vellos “enterrados” pueden estar implicados en el mecanismo patógeno. Los factores que predisponen a que se desarrollen los forúnculos son: obesidad, tratamiento con esteroides, disminución de la función de los neutrófilos y diabetes mellitus.

Celulitis

La celulitis se localiza en el tejido celular subcutáneo y emerge hasta la epidermis dándole las características de piel roja, caliente, de bordes irregulares y dolorosa a la palpación Es una infección grave supurativa que se extiende con facilidad por vía linfática, hematógena, o por contigüidad, que afecta a la dermis profunda y al tejido celular subcutáneo. Puede acompañarse de linfadenopatía regional, abscesos locales o de áreas de necrosis de la piel afectada. Puede haber fiebre y afectación del estado general. Por lo regular existe el antecedente de traumatismo previo (laceración, herida punzante) o lesión cutánea (forúnculo, úlcera, excoriación).

Cuando se encuentra presente una celulitis el médico debe sospechar y descartar la presencia de una osteomielitis, ya que por contigüidad las lesiones del tejido celular subcutáneo pueden extenderse hasta el hueso. Las bacteriemias son frecuentes en los niños pues una tercera parte de los casos cursa con infección hasta el hueso (osteomielitis). Los agentes etiológicos que causan la mayoría de los casos de celulitis son: Staphylococcus aureus y el Streptococcus pyogenes.

El síndrome de piel escaldada es la manifestación más grave de la infección por Staphylococcus aureus productor de toxina, que ocasiona eritema y separación de la epidermis a nivel de la capa granulosa. Las manifestaciones clínicas varían con la edad del paciente y con el estado inmunitario previo contra esta toxina de Staphylococcus aureus. En el recién nacido produce el síndrome de Ritter, que es la misma enfermedad que en el adulto, pero se le denomina síndrome de Layell. Las lesiones dérmicas consisten en eritrodermia generalizada (piel roja) con el desprendimiento de la piel al hacer presión digital que semeja la imagen del niño quemado. En los lactantes se describe el clásico síndrome de piel escaldada, con fiebre, piel roja como escarlatina y formación de bolsas con líquido que se rompen, con separación de capas de la piel, principalmente la epidermis (signo de Nikolsky).

  Las heridas pueden ser quirúrgicas o accidentales: Las accidentales son las más comunes y son secundarias a traumatismos que sufren principalmente los niños quienes, por las condiciones de higiene, se infectan con mucha facilidad por el Staphylococcus aureus. Las quirúrgicas son las que se infectan en el hospital, son más comunes por Staphylococcus aureus y Staphylococcus epidermidis, aunque en pacientes inmunocomprometidos pueden estar presentes las bacterias anaerobias y la Pseudomonas aeruginosa. La limpieza y el cuidado apropiado de las heridas son importantes para evitar infecciones posquirúrgicas. Cuando ocurren, las manifestaciones son: dolor, calor, hinchazón (edema progresivo) y eritema (rubor) en el sitio de la incisión.

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